martes, 15 de junio de 2010

octavio


En un día como hoy, mas o menos con la misma temperatura, y casi a la misma hora, Octavio estaba sentado en el patio de su casa tomando mate.
Mientras esperaba un poco para cebarse otro, prestaba atención a la música que salía por los parlantes de su radio, pero sólo para poder concentrarse un poco y tratar de escucharse a si mismo. Va, para tratar de escuchar esa idea que hacía días venía trabajando.
Hoy, no pensaba en que su nombre no le gustaba, ni en su fracaso profesional, ni en la soledad. Hoy, mejor dicho: en estos días, venía pensando en la muerte.
En eso, se cebó otro mate, le dio un par de sorbos, se prendió un pucho, hizo un par de argollas con el humo, y lentamente una sonrisa comenzó a darle alegría a su expresión.
Terminó de tomar el mate, lo apoyó en la mesa, y como si estuviese hablando con alguien, dijo: “¡Eso quiero! Que la última imagen que tenga de mí la persona que me vea morir, sea una sonrisa.

domingo, 6 de junio de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

angustia

Quizá un poco por cábala, y otro poco por cábala, agarro el anotador para sentarme a escribir. El cuaderno está enyetado creo.


Y, al parecer, yo ando en una mala racha. Es que hace ya un tiempo, demasiado para mi, me invade una angustia terrible.

Creo que sería eso, porque la verdad no estoy seguro de lo que es la angustia para todos. Pero para mi, es sentir el pecho oprimido durante la mayoría del tiempo, de la mayoría de los días, de la mayoría de las semanas.

Es sentir una impotencia terrible.

Es estar encerrado en el cuerpo de uno, sin saber hacia donde ir.

Es tener ganas de llorar todo el tiempo, pero sin saber por qué, sin saber bien por quién.

Es no poder arrancar el día cuando debería, ni poder terminarlo después.

Es la soledad, pero con más gente.

Es estar casi estático, casi inmóvil, como aletargado, esperando la minoría del tiempo, de la minoría de los días, de la minoría de las semanas, donde en la cancha, o en un asado, o en un domingo familiar, o sentado escribiendo, siento que el pecho se me descomprime un poco. Siento como un poco de plenitud. De llenitud.

Siento, en esos momentos, que vale la pena estar acá, en este cuerpo, en esta ciudad y con esta mi gente.

Creo que la angustia es como en esos partidos peleados, que al que le tenés que dar el pase, no se muestra, o camina la cancha en vez de correrla, o no mete.

Y encima, pretende tener razón.

lunes, 12 de abril de 2010

vomito en su cara


Algo tiene que salir de mí
Hace tiempo vengo guardándolo
Y me incomoda bastante

Si es bueno o malo
                                  No puedo saberlo
                                                              Hasta que lo saque
                                                              Y me lo digan
Mi saliva
                   Se hace más líquida
                                                       Y salada
Mi cuerpo
                Parece el de un gato
                                                Gruñendo su defensa
Mis labios
               Tiemblan un poco
                                          Y mis cachetes
                                                                  se inflan
el vómito
               es inminente
                                como irreversible
vomito sangre
                      sangre mía
                                        y sangre de pueblo
vomito
            justicia
                            igualdad
                                         guerra
                                                    paz
                                                             revolución
mi vómito
               incomoda
                               escandaliza
                                                     da asco mucho asco y repugnancia
                                                                                                        [a unos pocos]   
quieren limpiar mi vómito
                                      porque huele mal
quieren tapar mi boca
                                 porque dice:
                                                   ¡HIJOS DE PUTA!
                                                   ¡ASESINOS!
                                                   ¡VENDEPATRIAS!
Que me tapen la boca
                                  (si es que pueden)
que limpien mi vómito
                                  (si es que pueden)


no puedo perder nada
                               
mi vómito es el de todos
                                   los explotados
                                                        los hambreados
                                                                               los perseguidos

                                                                               los ex combatientes
                                                             los mártires
                                  los desaparecidos


vomitare para manchar
                                   todo lo que haga falta
el vómito es inminente
                                como irreversible
voy a vomitar para incomodar
                                             para movilizar
vomitare
              todas las veces que haga falta
                                                          no tengo nada
                                                                               por perder

vomitaré  
              hasta que no haya hambre
vomitaré
              hasta que no haya explotación
vomitaré
             hasta que triunfe
                                              la revolución.

jueves, 18 de marzo de 2010


Hay momentos en los que la ficción parece ser la realidad; y la realidad la ficción.
Porque nunca sabemos del todo cuanto de nosotros hay en ese personaje que interpretamos a diario, ni cuanto del personaje hay en nosotros.
Pero debemos interpretarlo. De eso se trata. Y es confuso. Muy confuso.
Igual, no creo que haya que preocuparse de más, porque ¿cuál es el problema que sea confuso?
¿cuál es el problema de confundir la realidad con la ficción?
¿no se trata de eso?
¿no se trata de adaptarse a la coyuntura y hacer las cosas lo mejor posible?
¿no hay que tratar de hacer lo que uno cree correcto?
¿cuál es el problema de hacer lo que uno cree correcto?
Si se trata de eso
¿cuál es el problema de hacerlo?
Tanto en la realidad como en la ficción
¿cuál es el problema?

domingo, 28 de febrero de 2010

tres en uno

1




Aunque muchos digan

que fulano hizo esto

y otros piensen que mengano

hizo lo otro,

yo corro con ventajas.



Quizá sea porque en mi niñez

tanto,

y ya de adulto,

otro tanto.

O tan solo porque supe entender

que coso.



Tampoco es cuestión de andar por ahí

haciendo noseque

no vaya a ser cosa que nosecuanto.





2

Me acuerdo de tu fría voz

Derritiendo los intentos abrasadores de la mía.



Porque siempre fuimos más o menos así

Hasta que las diferencias hicieron lo suyo

Y aunque tuvimos nuestro momento,

Y hayamos empezado de las mil maravillas

Al último

Ni siquiera atendías mis mas mínimos reclamos



Y quizá fue porque quise creer

Que eras distinta.

Pero el final abrupto era previsible



Nunca me cayeron muy bien las telefonistas.



3

Aunque a veces puedas ser muy fría

Y otras empalagante



Aunque a veces sea difícil tenerte

Y otras, nuestras diferencias ideológicas sean insalvables



Aunque a veces la gente hable mal de vos…



A mi siempre me pareciste

Junto con el hielo,

La mejor compañía para mi ferné

lunes, 8 de febrero de 2010

jueves

Estaba en esas vueltas que preceden al sueño… sueño que se hacia esperar hasta la madrugada, y se estiraba hasta el mediodía…y me atrasaba en mis tareas diarias, frustrándome día tras día.
En una de esas vueltas, me dije a mi mismo, o alguien me dijo: date una oportunidad… y sentate a escribir.


En la secundaria tuve que repetir el penúltimo año… y arrastraba conmigo la práctica de dormir poco… eso me dejaba en una especie de semirrealidad…

Para mantenerme despierto, recurría al lápiz y al papel, para describir lo que sentía y lo que pensaba… y así pasaba mis mañanas… estaba en un aula físicamente… pero me permitía a mi mismo divagar por mi cuerpo… por mi entrañas… así fue que mis nuevo compañeros pensaban que el que repetía, el quedado, tomaba nota de todo lo que decía la profesora o el profesor… hasta que pudieron acceder a mis escritos… y ahí comprobaron que era un quedado…



Por momentos soy capaz de ser yo mismo…

Y de abocarme a la escritura.

Son períodos que duran algunos meses… algunas noches…

Y me hacen sentir realmente vivo… hasta que el impulso, quizá por la fuerza de la inercia, me deja nuevamente sin palabras… y me enajeno nuevamente.


Por momentos aboco mi cuerpo a experimentar el alcohol…

Me fundo en uno solo con la noche, con la parte mas oscura de mi ser

Y llego a niveles inimaginables de autoflagelación, a la humillación casi completa, hasta que el impulso, quizá por la fuerza de la inercia, me deja nuevamente sin sensación de vacío, e inútilmente trato de ser yo mismo…


Por momentos, destino mi tiempo pura y exclusivamente a alimentar y cosechar amistades…

Y me siento parte de un ser colectivo…siento que los otros me justifican, y justifico a los otros…

Que vale la pena morir por un abrazo, por una palabra, por un gesto…

Hasta que el impulso, quizá por fuerza de la inercia, me deposita nuevamente en el minúsculo mundo de la individualidad…


Y así transcurren mis días… a fuerza de un poco de voluntad… y quizá de inercia…

Y entre distintas pasiones, como gritar un gol pirata, tomar un ferne rodeado de gente o soledad… transito por distintos estados… y quizá sean ciclos para mantener un poco el equilibrio… o solo sea una forma de lastimarme, cada vez, un poco más.