viernes, 22 de octubre de 2010

salto

aunque las busque
no encuentro muchas certezas
entonces
en el medio de la noche
o del día
sin dar explicaciones
a nada ni a nadie
tomo carrera
salto hacia mi mismo
y desde atrás
de una ventana
que no me pertenece
me detengo a observar
como me detengo a observarme:
desde atrás de una ventana
que no me pertenece

miércoles, 13 de octubre de 2010

en este momento


con la sinceridad
que me permite
mirar a los ojos,
detener mi marcha.

y en  algún
lugar del tiempo
construir una escalera
con palabras
que me lleve al sitio
donde el viento
acaricie los contornos
de lo que fui alguna vez

martes, 5 de octubre de 2010

convergencia

si las líneas
que definen lo que soy
fuesen lo que son
insistiría en esperar
que llegue un día
parecido a este
para mirarnos a los ojos
y preguntar
sin pretender sinceridad:

¿de qué lado del espejo
preferimos estar?

martes, 21 de septiembre de 2010

ahí


en un costado de mi ser
donde convergen
los recuerdos y los olvidos
del que dice ser mi ser
me dispongo con ansias
a esperar
la sumatoria de gestos
del silencio 

sábado, 11 de septiembre de 2010

acá

los más recientes hechos
que desencadenaron
los últimos dictámenes
del ente que regula mis sentidos
parecen indicar:

de ahora en adelante
debo limitarme
con los esfuerzos del caso,
a poner mi cuerpo entero
para sostener la siguiente
proclama fundacional:

mi tiempo es el tiempo

jueves, 2 de septiembre de 2010

rutina

pretender recibir
al menos
un mimo de un centímetro cuadrado
o someterse a los pormenores
de la búsqueda de lo absoluto,
pueden desencadenar
el mismo final que se repite:

de nuevo,
la nada absoluta

o quizá el todo
y otra vez,
no saber qué hacer.

martes, 15 de junio de 2010

octavio


En un día como hoy, mas o menos con la misma temperatura, y casi a la misma hora, Octavio estaba sentado en el patio de su casa tomando mate.
Mientras esperaba un poco para cebarse otro, prestaba atención a la música que salía por los parlantes de su radio, pero sólo para poder concentrarse un poco y tratar de escucharse a si mismo. Va, para tratar de escuchar esa idea que hacía días venía trabajando.
Hoy, no pensaba en que su nombre no le gustaba, ni en su fracaso profesional, ni en la soledad. Hoy, mejor dicho: en estos días, venía pensando en la muerte.
En eso, se cebó otro mate, le dio un par de sorbos, se prendió un pucho, hizo un par de argollas con el humo, y lentamente una sonrisa comenzó a darle alegría a su expresión.
Terminó de tomar el mate, lo apoyó en la mesa, y como si estuviese hablando con alguien, dijo: “¡Eso quiero! Que la última imagen que tenga de mí la persona que me vea morir, sea una sonrisa.